28 de noviembre de 2022

Hoy participé por segunda vez en Territorio de Escritura, una convocatoria para escribir y competir en micrófono abierto. Escribí sin parar casi tres horas.

En algún momento, mientras la mano avanzaba sola sobre el papel, sentí que algo se soltaba después de mucho tiempo. Las palabras brotaron sin esfuerzo, como si hubieran estado esperando. Supe que el silencio que me había impuesto durante años empezaba a resquebrajarse. Y en medio de ese fluir, me reconocí: yo todavía estaba ahí, en esos textos.

Al final, cuando comenzó el concurso del Micrófono Abierto, no me quedé callada como la primera vez. Cuando pidieron que quienes quisieran participar eligieran y leyeran uno de los textos producidos, sin darme cuenta vi que tenía la mano levantada. De los más de cien escritores de esa noche, veinte se animaron a concursar, igual que mi mano, que seguía en alto.

Hicimos fila frente al escenario hasta llegar al micrófono. A medida que me acercaba, mi corazón me advirtió que estaba a punto de escaparse junto a mis piernas, que querían empezar a correr, pero mi cuerpo se quedó firme. Leí, temblando, pero leí.

Después vino la votación y el anuncio de los tres primeros puestos. Nombraron al tercero —no era yo— y luego al segundo, y tampoco era mi nombre. Ya sin expectativas, me conformé con lo mucho que significaba para mí haberme animado a mostrarme, a permitir que otros se convirtieran en cómplices de mi mundo de historias y palabras. Supe en ese instante que ese era mi primer paso real y concreto, hacia el horizonte con el que siempre soñé.

Cuando anunciaron mi nombre como ganadora, mi mano —todavía valiente— se aferró a la lapicera y mis ojos se nublaron. Entendí que algo más profundo había sucedido. No solo había ganado un concurso: había firmado la paz con mi propia sombra. Comprendí también que esos aplausos eran tan míos como el camino que esa noche empecé a trazar delante de mí.


Suscribite a Umbrales de Tinta

Si te gustó este relato, podés suscribirte para recibir nuevos cuentos y minificciones cada vez que se publiquen.


Comentarios

Deja un comentario